Thursday, October 23, 2008

Después de todo no era un angel...

Después de todo no eras un angel,
y con tus alas ensangrentadas en mis manos,
las mismas alas que yo aquella noche dibujé en tu espalda, palpé tu humanidad
y fuiste más bella que nunca...

Sunday, October 19, 2008

Arrancame súbitamente el dolor y plasmémoslo en sonido, dejemos que la sangre fluya por las notas y se lleve con ella el recuerdo, permíteme ahorcarte para poder sentirme vivo y que ella, que ella deje de existir en mí..
Tómame ahora que estoy desnudo y vulnerable, libérame con la belleza de tu voz y manten lejos la oscuridad, que mis heridas ya no aguantan más el ataque préciso y fatal de los segundos.
Hoy, amada mia, tus cuerdas serán mis ojos y, a través de ti, mi llanto sera eterno.
De arce y palo de rosa fue creada en la tierra del arroz, de la mano de obra barata y de casí todas las cosas que conocemos, y si generalmente el que la posee duda de sus origenes es porque su belleza y calidad sugieren que esta guitarra fué construida detalle a detalle especialmente para él. Probablemente en su viaje a mis manos estuvo en lugares cuyos nombres no podría pronunciar, fue tocada por manos expertas e inexpertas y, por marcas en su acabado, puedo asumir que ha sufrido los encontronazos típicos de una guitarra customizada para los cats, bluesmen, roqueros, punketos y para mí, solo para mí.
Es la puta más bella que tengo.
Es pura, sincera y leal, y nunca me rechaza en los momentos de deseo, porque en el fondo es mi deseo, y no el suyo, la razón de que siga a mi lado. Clara como la arena su curva figura se recuesta en mis muslos mientras yo me concentro en presionar su cuello largo y sedoso de la manera correcta, porque el desacierto del tacto se traduce siempre en orgasmos falsos, aburridos y, finalmente, en silencios incómodos.
Me gusta que otros disfruten de ella únicamente en mi compañía y no es que sea controlador, el celo no es mi fuerte, pero me gusta instruirme observando, aprender nuevas caricias que evoquen en ella nuevas fantasías y gemidos, y es que en este juego del fornicio la experiencia no es solo cuestión de constancia sino también de las circunstancias de cada persona. Muchas veces reconozco sentir que ella disfruta más el tiento de dedos exóticos, el misterio de lo nuevo y la inocencia de lo virgen, pero igual sé que cada noche me espera desnuda y serena, para dibujar con sus suspiros melodías, preludios, orgías y lamentos.