Todo esta por comenzar, las bambalinas rojas, amarillas, verdes y moradas brillan de tal manera que parece que le estuviesen asentando una cachetada a todos y cada uno de los espectadores. Y es que asi es que le gusta al viejo Cutre, irreverente, exacerbante y siempre llevando-lo todo un poco menos acá, no para complacer a los asistentes, no se habrá ni soñado tal cosa, sino por demostrar-les(nos) con que facilidad puede su reparto realizar acrobacias, jugarretas, actos de impresionismo, ilusionismo y magnánimo-ismo.
Estamos conscientes de por qué estamos aquí por mas incomodas que puedan llegar a ser las butacas. Venimos a que nos sorprendan, a que nos deslumbren. Sabemos que toda la magia es engaño y nosotros señor, nosotros jugamos a creer en ella. Eso, lo desconocido, lo desconcertante, lo auto-destructivo, lo no verificable, nos excita y lo aceptamos como realidad porque nos recuerda lo ignorantes que somos y lo feliz que esto nos hace porque, aunque la realidad de lo presentado es dudable, lo divertido es aceptarlo y, si es posible, descifrar la veracidad o hipocresía existente detrás de él.
Ya ha llegado el momento. Se abre el telón y comienza un nuevo día que se ata la trenza izquierda convirtiendo a los presentes en parte activa de la función, entregándonos a la suerte del camino que hoy recorreremos.
No comments:
Post a Comment