Thursday, November 12, 2009

Resoluciones

Hoy me decidí a sentarme a escribir, y, como buen escritor que soy, dirigí mis primeros esfuerzos en establecer un ambiente óptimo para tal fin. Los preparativos del acto se resumen en servir un vaso corto de esos que tienen relieve con un poco de mi mejor whisky y, acto seguido, prender un cigarrillo para despejar el pensamiento, liberando las células del razonamiento y la disertación. Claramente obviaremos los pasos precursores de llevar a las manos los instrumentos necesarios para el fin, escribir.

Puesta ya la mesa -como debe ser- cierro mis ojos para concentrarme y ordenar todas las ideas que quiero describir, para pensar en divisiones sociales, pensar en violaciones de derechos humanos, pensar en platón y el equilibrio del alma, pensarTE – paso a prender el segundo cigarrillo –.

No es raro que caiga en la tentación de hablar del maldito TE, ¿Sabes?, ser multiforma qué en tantas otras ocasiones he tratado de evitar en mis escritos por miedo a ser encajetado como romántico o, en el peor de los casos, dramático. Pero, ¿Será ese miedo una diáfana sentencia de que en realidad no soy más que eso? ¿Qué mi literatura se resume en una constante y podrida elevación del TE por sobre todas las cosas? ¿Qué razones tengo yo, en mi privilegiada posición social-psicológica, qué nunca me falto algún tipo de muestra de afecto de parte de mis progenitores, de ser un esclavo moderno del avasallante y envolvente TE?

Si lo pienso bien, – tercer cigarrillo y sorbo de mi trago – las razones en contra de este comportamiento sobran en mi psique para estancarme en tal comportamiento aberrado y, claramente, estúpido, de seguirTE y pensarTE con una enferma prescindencia de la realidad que nos toca. TE, no sós más que un punto en el mapa, una hormiga ciega, sorda y muda que no reconoce que más allá de yo desearTE, deberías desearME.

Pero – y ahora con la ayuda de Johnny para aclararme – a pesar de todo, a pesar de lo que digo y me atrevo a confesar, eres...sós.. vous êtes la raison de ma vie TE, tu cabello rizado o liso, tus curvas marcadas o planas, tus labios grandes o pequeños y las mots qui sortent de vous son innegablemente lo único que me quita el sueño y el fastidio de vivir en un mundo tan lleno de porquería. Eres una y todas TE, eres el morbo, el hastío, el girasol que crece en la arena, la muerte y la vida resumidas en una piel infinita. Y te odio. Pero, ¿Por qué te odio?

¿Por qué te odio TE?, si te siento tan cerca, tan a la mano qué parece mentira, será...

¡Eso es! Tan clara la respuesta pero tan complicado el acertijo. Eres, TE, la aclaración de la oscuridad que me azota, la verdad inconcebible que busco, pero qué en el fondo conocía. No soy yo la sociedad, las violaciones ni el equilibro, soy tú, soy la materialización más clara de todo lo que todos aceptamos como importante y hablo de ti porque hablo de mi. Y tú eres yo TE, y yo no soy más que tú.

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