A ti te conozco...
Te conozco y no titubees que sabes que es cierto. Eres como yo, como yo y como todos, con un empeño en buscar una via rápida a todo aun sabiendo que no importa lo que hagas tus pies caminan sobre rojos carbones y, aunque no sientas calor, sabes que no falta mucho para que te sea imposible saltar fuera de la ceniza, de tu propia ceniza.
Podría recitar una a una las defensas que utilizas, las multiples máscaras con las que crees ocultar tus verdaderas intenciones, tus lagrimas y tu sonrisa victoriosa cuando vuelvo a ti. Y es que tus máscaras, reconozco, son tan parecidas a las que yo utilizo que al contemplarlas descubro en ellas mis defectos, que he aprendido tan bien que hoy son virtudes que utilizo para bloquear ataques de otros, a descubrir sus mentiras y a reirme de ellos.
Algunos juegan a engañarnos y otros jugamos a que les creémos...
Pero todos somos parte activa del mismo juego, ¿o no?, "salimos del barro en busca de la felicidad y la conciencia y los pies limpios", dice Cortázar, pero en mi humilde opinión nadie quiere salir de este ciclo enfermizo y contradictorio. Creemos que la felicidad tiene que ser algo complicado, una recaída, y es la única forma en la que logramos conseguirle un verdadero sentido al pensar y al ser... al ergo.
Todos somos impostores, escondidos no tras una sino miles de máscaras... hoy juego a creer en todos y sé, para su pesar, que algunos realmente creen en mi.
2 comments:
hola!
Qué bueno...te doy la razón.
Post a Comment